ADIÓS VERANO
Crecimos por tus calles donde año tras año huimos de la ciudad para encontrar la mejor versión de nosotros mismos, más libres, más ganas de aventura, más ganas de pasárnoslo bien, más ganas de liarla. La palabra vacaciones significa Valverde, y, a su vez, noches sin hora, rutas en bici, tardes de esfuerzo y trabajo como hermanos. Desde pequeños se tejen amistades que solo unos días al año se hacen invencibles, reflejándolas en paredes y muros donde solo con una palabra definimos todo "MUSOS", con los que por primera vez dimos nuestro primer trago de alcohol o la primera calada, con los que crecemos a base de experiencias. Y aquellos días de fiesta que nos recuerdan a esas personas con las que quizás compartimos los mejores días del año, al fin y al cabo vivimos más de noche que de día. Olvidamos la tele, la cobertura, la batería y otras tantas cosas que creíamos que eran imprescindibles. Los domingos se vuelven especiales, para nosotros no existen los días sin trabajo, días en los que después de misa todo el pueblo se reúne en el bar, que se vuelve un jolgorio de gritos, risas y a muchas más preguntas que se mezclan con las cañas y los blancos, ¿qué tal las notas?, ¿y tú de quién eres?, ¿cómo están tus padres?, o ¿cómo has crecido?, para los más pequeños. Al fin y al cabo de alguna manera, allí todos somos familia.
Nuestros amigos de la ciudad no comprenden ese afán de ir al pueblo todos los veranos y esa amargura con la que volvemos al empezar las clases, cuando cada canción te recuerda a un momento concreto que volveríamos a revivir una y otra vez.
Quizás al último baile de las fiestas, conversaciones para arreglar el lavadero, una noche bajo las estrellas o a ¿quién quiere un último trago en casa de Raúl?, al lado de la carretera, aquella que nos lleva al pueblo de al lado donde no son tan buena gente y tan todo como Valverde. Pura rivalidad demostrada en los partidos de fútbol donde lo único que nos importa es ganar y defender los colores de nuestro pueblo.
Día 1 de septiembre, se acaba el verano y quizás la gran mayoría no nos volvamos a ver hasta el verano que viene, cada año que pasa nos lo pasamos mejor y vamos a quedarnos con que San Mamés 2018 será muchísimo mejor que el de 2017.
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Nuestros amigos de la ciudad no comprenden ese afán de ir al pueblo todos los veranos y esa amargura con la que volvemos al empezar las clases, cuando cada canción te recuerda a un momento concreto que volveríamos a revivir una y otra vez.
Quizás al último baile de las fiestas, conversaciones para arreglar el lavadero, una noche bajo las estrellas o a ¿quién quiere un último trago en casa de Raúl?, al lado de la carretera, aquella que nos lleva al pueblo de al lado donde no son tan buena gente y tan todo como Valverde. Pura rivalidad demostrada en los partidos de fútbol donde lo único que nos importa es ganar y defender los colores de nuestro pueblo.
Día 1 de septiembre, se acaba el verano y quizás la gran mayoría no nos volvamos a ver hasta el verano que viene, cada año que pasa nos lo pasamos mejor y vamos a quedarnos con que San Mamés 2018 será muchísimo mejor que el de 2017.
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